Destaca el conflicto interno del PRM como una pulseada, enfocándose en el riesgo institucional de que el partido gobernante ceda ante intereses familiares y excluya a otras corrientes políticas.
“El horno no estuvo para galletitas” · “repartirse como patrimonio particular” · “semillas de su propia derrota” · “ruido político”
Luis Abinader sigue siendo el principal árbitro del poder dentro del PRM y tiene la última palabra.
No menciona ninguna comunicación directa o promesa personal entre Juan Garrigó Mejía y el autor del texto.


