Enfoca su titular y narrativa exclusivamente en el interés diplomático y la atención pastoral que los papas Pablo VI y Juan Pablo II prestaron a la República Dominicana.
“derramamiento de sangre” · “odio fratricida” · “momentos más dramáticos” · “preocupación extraordinaria”
La República Dominicana ha ocupado un lugar mucho más importante en la diplomacia de la Santa Sede de lo que generalmente se reconoce.
Omite el debate interno sobre la legitimidad constitucional del gobierno de Francisco Alberto Caamaño durante la Guerra Civil de 1965. · No menciona las justificaciones oficiales del gobierno estadounidense ni las comunicaciones del embajador William Tapley Bennet sobre la intervención militar.





