Enfoca sus titulares en la necesidad de equilibrar el derecho al honor con la libertad de expresión y resalta el apoyo institucional a la penalización de la difamación.
“libertinaje mediático” · “personas ocultas tras una pantalla” · “acusaciones infundadas”
Las leyes deben adaptarse a los cambios tecnológicos, de la misma forma que ocurrió con las normativas de tránsito y el uso de teléfonos móviles. · El período de vacación de la ley debió aprovecharse para educar e informar a la ciudadanía sobre los más de 70 nuevos tipos penales incorporados.
Las críticas detalladas del Observatorio sobre la propuesta de un Instituto de Comunicación bajo el Ministerio de Cultura como ente censor en la reforma de la Ley 61-32. · La afirmación de Cristal Acevedo de que nadie más protestó contra la modificación de la Ley 61-32 en su momento.





