"El Puerto TV" es un medio de comunicación dominicano multiplataforma fundado originalmente en septiembre de 2009 como el periódico digital Elpuerto.com.do, originario del municipio de Villa Altagracia. El medio es operado bajo un esquema de propiedad unipersonal y familiar liderado por el veterano periodista William Rodríguez, quien ha indicado públicamente que el proyecto no tiene otros socios comerciales. De acuerdo con los registros de la Oficina Nacional de la Propiedad Industrial (ONAPI), el nombre comercial fue registrado en 2015 a favor de Secundino Antonio Severino Rodríguez. El proyecto opera de manera independiente y no está vinculado a grandes conglomerados mediáticos ni corporaciones de telecomunicaciones del país.
La distribución del contenido de "El Puerto TV" abarca plataformas de televisión por cable de alcance provincial o regional (como AcmeCable y El Seis), pero su mayor impacto e influencia se concentran en el ecosistema digital. Cuenta con una amplia presencia en YouTube a través de su canal principal y un canal alterno, sumando cientos de miles de suscriptores y publicando decenas de miles de videos. En cuanto a sus intereses editoriales, el medio se caracteriza por un enfoque híbrido que entrelaza la presentación de noticias locales, deportes y política con fuertes editoriales personales, predicaciones evangélicas y análisis bíblicos.
El financiamiento de "El Puerto TV" obedece a un modelo mixto de supervivencia e ingresos orgánicos digitales. Existen registros gubernamentales en el Sistema Integrado de Gestión Financiera (SIGEF) que documentan la recepción de pautas publicitarias estatales en el pasado, como un libramiento de 17,700 pesos dominicanos en febrero de 2016. En la actualidad, al no evidenciarse grandes contratos de publicidad gubernamental, sus fuentes de ingreso primarias son la monetización generada algorítmicamente mediante el Programa para Partners de YouTube y el micromecenazgo directo de su audiencia a través de la plataforma Patreon.
En términos de transparencia y precisión, el medio cuenta con una evaluación de 67 sobre 100. Es altamente transparente respecto a su identidad, proporcionando de forma pública la información de contacto directo y las direcciones físicas de sus oficinas. No obstante, carece de un código de ética público, manual de estilo o políticas formales de corrección de errores. Esta opacidad estructural se evidencia en su formato de transmisión, el cual no distingue de manera clara entre el reporte de noticias factuales, la opinión periodística, y las exégesis religiosas, operando sin advertencias sobre posibles sesgos.