"elCaribe" es un histórico periódico dominicano de circulación nacional fundado en 1948. En la actualidad, el medio opera bajo la razón social Editora del Caribe, S.A., empresa publicadora que forma parte del holding corporativo Multimedios del Caribe. Desde el año 2005, la estructura accionaria mayoritaria (70 %) está controlada por un grupo de empresarios de Santiago de los Caballeros, liderado por los ingenieros Manuel Estrella (presidente) y Félix M. García C. (vicepresidente). El porcentaje restante pertenece, de manera minoritaria, al poderoso Grupo Popular (matriz del Banco Popular Dominicano), cuya participación accionaria se ha documentado más recientemente en un 9.64 %.
Los propietarios y beneficiarios finales de "elCaribe" mantienen extensos intereses económicos que trascienden la industria de las comunicaciones. Manuel Estrella encabeza el Grupo ESTRELLA, un gran conglomerado enfocado en obras de infraestructura civil, construcciones metálicas y la producción de Cemento Panam. Por su parte, Félix M. García C. preside el Grupo Linda, enfocado en el sector agroalimentario y manufacturero. En conjunto, estos empresarios poseen participaciones cruzadas en el Hospital Metropolitano de Santiago (HOMS), el Aeropuerto Internacional del Cibao, AES Dominicana y Ferreterías Ochoa, además de controlar el canal de televisión nacional CDN (Canal 37) y diversas emisoras radiales.
El medio sostiene sus operaciones comerciales a través de un modelo mixto que incluye la venta de suscripciones impresas, publicidad privada y fuertes ingresos por pautas oficiales del Estado dominicano. El registro de compras estatales evidencia una constante adjudicación de contratos y órdenes de compra a favor de Editora del Caribe, S.A., procedentes de múltiples instituciones gubernamentales, como el INTRANT, INAPA, PROMESECAL, la Superintendencia de Electricidad y el Poder Judicial. Diversas organizaciones continentales, como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), han advertido repetidamente que el uso discrecional y la alta dependencia de la publicidad estatal en el país suponen una presión indirecta sobre la línea editorial de la prensa nacional.
En cuanto a su historial de precisión y transparencia informativa, "elCaribe" no ha sido señalado por observatorios de la información y plataformas de "fact-checking" internacionales como propalador de desinformación sistémica. No obstante, sus niveles de transparencia digital de cara al público son mixtos. Si bien delimita los espacios de opinión e información, su portal web carece de un código de ética público o de políticas de corrección y gobernanza editorial accesibles, dependiendo todavía de figuras analógicas como la "fe de erratas" impresa para corregir imprecisiones sustanciales.
Su controversia documentada de mayor impacto moderno no refiere a desinformación, sino a su protagonismo en la defensa constitucional de la libertad de prensa en República Dominicana. En 2012, el exmandatario Hipólito Mejía interpuso una demanda por difamación contra el senador Wilton Guerrero y el entonces director de "elCaribe", Osvaldo Santana, debido a una publicación que vinculaba a Mejía con un cartel de narcotráfico mexicano. A raíz de este litigio, Santana y directores de otros medios presentaron un recurso de inconstitucionalidad que derivó en la histórica Sentencia TC/0075/16 del Tribunal Constitucional en 2016. Este fallo eliminó el temido "efecto cascada" de las antiguas leyes de prensa dominicanas, descriminalizando los delitos de difamación que obligaban a los directores de medios a asumir responsabilidad penal por las declaraciones de terceros, logrando que Santana quedara excluido legalmente del proceso.