Enfoca la discusión en que un mayor presupuesto debe estar condicionado a una política cultural clara, un plan nacional estructurado y una estricta rendición de cuentas.
“verter agua en un recipiente horadado” · “la economía de la cultura no es toda la cultura” · “diluya en la burocracia”
Un conjunto de festivales o actividades no demuestra la existencia de una Política Cultural de Estado. · Se requiere cuestionar cuánto del presupuesto se destina a remuneraciones administrativas versus creación y formación. · La rentabilidad económica no debe ser el único criterio para determinar qué manifestaciones merecen apoyo estatal.
Las cifras porcentuales exactas del presupuesto actual de Cultura respecto al PIB. · La comparación específica con el aumento del presupuesto asignado al Ministerio de Deportes.




