
Con tierra no es suficiente
El artículo analiza la gravedad de los excesos policiales en la República Dominicana, señalando que la muerte de un joven en Guajimía ha escalado a un grave problema político que revivió las protestas sociales de cacerolazos. Critica duramente al gobierno por intentar encubrir la violencia policial bajo nuevas nomenclaturas como 'intervenciones', pero también fustiga a la oposición por su hipocresía política al haber tenido récords de muertes en sus administraciones pasadas. Concluye advirtiendo que los abusos no pueden seguir ocultándose, haciendo eco de una denuncia reciente de tortura y muerte en San Cristóbal.
